sábado, 23 de mayo de 2009

juramento 1.2

espadas de ojos estrelladas justamente
en el instante exacto y temeroso
mis deseos nacían ya amordazados
por un destino trazado y destructivo
y no fue más que una realidad verdadera
la que se plantó ante mí deseosa
ignorando que juntas no estaremos
hasta que el mundo cambie y avance
hasta que tengamos el valor y tumbemos
los muros que se yerguen a nuestros lados

juramento 1.1

juramento de labios en los pechos
umbral de perdición y maravillas
santiguándonos de deseo en la abismal entrega
tomamos el agua bendita de entre nuestras piernas
y nos bendecimos los sexos en cruces de ansiosas caricias

haciendo promesas de eterna compañía
hundiendo los dientes en las frágiles carnes de los sueños


y nos amamos


jamás la tierra había temblado tanto
omnipotente fuerza de tu cuerpo y el mío
encaramándose en nuestras espinas dorsales
la furiosa pasión ascendía y nos doblegaba
inquietando las venas y acomodando las pelvis
amoldándonos mutuamente entre brazos y besos y amores reprimidos

debimos despertar a tiempo una vez más y despedirnos
jurando acompañarnos al menos al final de la historia


ahora esperamos que después no sea tarde
mirándonos partir en despedidas obligadas
observando las pieles y los labios y las manos
robándole pedazos de instantes a nuestras vidas ya ocupadas

te digo que lo siento
el momento nunca fue el preciso

ahora las espaldas se encuentran
miramos hacia un frente abandonado sin nosotras
orillándonos a seguir por ahora

midamos el tiempo sin relojes esta vez
un momento exacto nos traerá al encuentro
cada día pensare en ti como el primero
huyendo la mirada para no ser descubierta por tu belleza
o mirando para coincidir con tus ojos y quedarme en tu vida

viernes, 17 de abril de 2009

...

dime que sí y no puedo
converger las ganas y la astucia
tan diluida estoy
tan llana
tan caída y derramada como yerba

las palabras fueron cinceles
destruyendo mi materia y una a una
cada capa de piedra porosa
que formaba mi distancia y mi refugio

insisto en recordar y descubrir
la razón de mi desgano
el motivo de las huellas
las causas justas de tanta gravidez inútil

encuentro un sueño
largo y distante
y solo un sueño
una mano marcada
papeles que faltan
bosquejos perdidos
pero solo un sueño
lleno de avistamientos criminales

dime que si y no puedo
mas que callar y rendirme

pensar nunca fue buena idea

atrapando las ideas evaporadas
con la rota red de mi cabeza
amordazando los deseos de mi saliva
entre los dientes filosos y apretados

dime que si
ya no puedo
cargar lo que no sé y no conozco
pensar lo que no puedo ni razono

dime que sí y te respondo
no puedo más que callar
y rendirme

miércoles, 5 de noviembre de 2008

y para rematar...

la muerte quiso venir
a darse la vuelta un rato
a este desierto ingrato
y hacer a algunos morir.

pues pobre de la flaquita
que al llegar a la salada
estaba ya bien quemada
y reseca la boquita.

más no se rajó y ni madres,
no quiso salir corriendo:
“ni piensen que me ando yendo,
si ya ando haciendo comadres”.

y así la negra seguía
mientras los días pasaban,
las gentes se acostumbraban
a verla ya de cerquita.

la fuimos hasta queriendo
y nos fuimos olvidando
del temor, horror y miedo
que uno cree que va sembrando.

pero ella nunca olvidó
su plan eterno de muerte,
pensó para sí “¡qué suerte!
pa’ matar sí me gustó”.

se puso a matar a todos
los chicaleneses parejos:
que si pochos, que si viejos,
que si cholos y pankillos,
que si emos bien chiquillos,
que si listos y pendejos,
wannabes y ricachones,
políticos y estudiantes,
doñas bichis y en calzones,
infieles y sus amantes,
antreros, amargaditos,
presumidos y fileros,
batos feos y guapitos,
morras gachas y bien cueros,
incluso a lo más culeros
se los traía bien cortitos.

pero nadie se enteró
de las fechorías mortales,
éramos todos iguales
nomás que con más calor.

la catrina se quedó
cumpliendo su cometido
y se hizo aquí su panteón,
su paraíso perdido.

bien muertos estamos todos
y ninguno lo descubre,
el sol quema como lumbre,
no sentimos ni los codos,
pero nadie dice nada
del calor que se incrementa,
que hasta la madre nos mienta:
¡ya nos llevó la chingada!

y la muerte tan deseada

qué lenta se ve la vida
rebasan mis ganas su paso
avanza lento el sabor por la lengua
por la piel
las caricias se olvidan
se quejan

hay que esperar a vivirla
larga y completa
gris
matizada
hay que vestir este cuerpo
hay que decir lo pensado
mentir con palabras
usar los dedos
subir lo imposible
bajar lo impensable

hay que esperarte

amante de luna
de noche y silencio

amante sensual
de piel sin color y sueños eternos
deseo tu presencia
tu oscuro aliento en mi espalda
tus huesos viejos pesando sobre mi cuerpo

te quiero sentir
perfecta mujer que se queda para siempre
abrazar tu fuego con mi ausencia
abonar los días al destiempo
desaparecer en tus ojos

hacerte el amor en una eternidad compartida
en el vacío de la nada
llenarte de esta vida que detesto
avivar mi muerte con tu beso

no habré de esperar
no quiero
esperar a sentir la muerte viviendo
he de matarla
he de matar la vida para lograr tu encuentro

por aquello de los muertos y la muerte...

no te alejes de mí
pues
no te vayas tan lejos

que la hora llega
dicen
que el adiós es a fuerzas
lloro
pero te siento
cuando habitas en mi cuello
andando despacio como caricia
cuando elevas mis frazadas
mi respiración
mis ganas

cada noche tu mano en mi espalda
cada luna tu grito en mi garganta

no te alejes de mí
no
te quiero siempre en el limbo
desde allí no me dejas
estás cerca y te tengo
te prefiero pecador sin perdones
que ángel sin tu cuerpo de brisa

espero
como siempre
tu humedad en mis caminos
tu susurro en mi silencio

habítame
háblame sin voces
con sombras

mátame y llévame contigo
súmame a ti
revisa mis recorridos y haz recuento
merezco la muerte y el paraíso
que para mí el limbo a tu lado
es el cielo prometido

martes, 30 de septiembre de 2008

martes

dame tu sueño
que no brinque sobre mi esa materia
la tuya
esa
la que vibra sin remansos
la que actúa sin cautela

aléjala
¡ah!
dame el sueño de nuevo
abre la pluma
hastío de versos
de besos
¡de rezos!

dame del mar
la ola del fondo
la suave llovizna que deja la bruma
la otra mitad
el principio del infinito

que no quepa en mi el azul de tu cielo

abárcame
quema toda de una vez
el ala grande de mi certeza

anímate
anda
que yo muero sin morir al cabo
que no vivo por vivir al menos

aviéntame
que no caigo por perder
ni quiero

martes, 2 de septiembre de 2008

...

el tributo a la santa ausencia ha llegado.
nada más queda en este vacío lleno de nada.
y reviento en sonoros augurios de tinieblas.
nada hay en mi vida ahora.
nada hay que pueda rescatar y renovar.
es un renacimiento sin memoria el que está sucediendo.
es una nueva puerta al oscuro destino del resto de la vida.
nada en la sangre, porque me he quedado sin ella.
nada en el pecho ni en los ojos, vacíos de tus miradas ahora.
nada más que tu imagen bloqueada de mi mente,
rechazada a cada instante,
pero eterna en el corazón.

permito que la lluvia me congele, al fin que los abrazos ya no existen. ¿qué más da –pregunto- la lluvia ácida sobre mis hombros? si de cualquier forma sólo en huesos he quedado después de haberte entregado la piel con todo y sangre y vísceras y corazón y sensaciones. siento cómo lentamente el frío succiona la breve esperanza que existía en mis ojos. el ácido corroe el pasado sofocante, aniquila el presente doloroso. pero nada quema aquellos días. ni el frío asfixiante, ni el líquido fuego de mis lágrimas. no hay caso en que te llore, no se extingue tu recuerdo ni se diluye tu imagen entre las gotas saladas. no se borra la pintura de tus dedos en mi rostro ni tu lengua desaparece de mi espalda. no hay caso en que te llore, al fin que el dolor no se acaba.

no me destruyas más
no me destruyas más
no necesito más
¡no me destruyas más!

a paso lento acercas tu figura. tu rostro casi pegado al mío me absorbe. calculo que estamos a una nada de fundirnos y tu beso me aniquila. pausadamente recorres en espasmos cada pliegue de mis labios, y absurdamente intento quedarme con los tuyos para siempre. cauterizas los escapes de dolor líquido, dejándome soldada de los ojos. mis manos, sin embargo, siguen sujetas a tu cintura, pertenecen a ella. al menos eso creo, hasta que trato de apresarte más cerca y descubro que no hay nada. nuevamente el vacío del espacio sobre mí me recuerda tu ausencia. en sombras recorro la noche con los ojos, vacíos ya. secos.

ya no afiles las navajas,
ya no me haces daño cuando me las clavas.
ya no afiles los colmillos,
ya no me haces daño cuando me desangras.

de nuevo a rasgar mis brazos con las uñas al ras de una piel escarchada. siempre surge algún pedazo de filo; una ausente, hasta ese momento, rasgadura en la blanca piel olvidada por el sol. mi memoria retoza confundiéndose en planes futuros. son sólo recuerdos, algunos inventados. destila casi invisible la sangre sobre mis brazos enrojecidos por la furia frustrante de recordarte. esta vez las uñas no ayudaron lo suficiente, pero he sido armada con colmillos afilados. el dolor es extenso. los deseos de tu presencia me nublan el contexto. no sé lo que existe. no sé que no existes. te pienso en mis sienes y te escapas de mis manos. el vacío se llena, lentamente, de un cielo rojo que borra de una buena vez la imagen de tu rostro condensado. renacido. mortal.

ya no me destruyas
con tus mitomanías,
no rasgues mis alas que me duelen.
pastillas gigantes,
recámaras secretas
con luces obscenas,
¡sáquenme de aquí!

ya no me destruyas,
mejor desaparece,
¡no rasgues mis alas
que me duelen!

no me destruyas más
no me destruyas más
no necesito más
¡no me destruyas más!

ya no afiles las navajas,
ya no me haces daño cuando me las clavas.
ya no afiles los colmillos,
ya no me hacen daño cuando me los hundes.*
*zoé.nomedestruyas

viernes, 27 de junio de 2008

moco rojo

pinche vieja, ella tuvo la culpa. ¿qué necesidad tenía yo de andarla aguantando? ¡ni madres, qué! nada tiene qué ver conmigo ni yo con ella, y lo único que pasa es que está enchilada porque le regresé a su hijo buenoparanada, chamaco huevón que no sirvió más que para chingarme. nomás porque dejé de ser la pendeja que le aguantara sus babosadas. y bien que me lo dijo mi comadre: “comaye, ya estuvo, ¿no? el compadre nomás no, ya no se haga güey. mire, comaye, si quiere pues vaya y rómpale su madre a la vieja esa, y si se la llevan al bote pos yo veo cómo le hago para sacarla”. no, no quiero decir que ella me dio ideas, yo ya traía ganas y nomás me sentí fuerte, y pues orale, me le puse enfrente para ver si era tan machita así como por teléfono. de una cachetada no se salvaba la vieja. pero bueno, pues ya estando en el mitote y con el coraje que le traía, pues de la cachetada pasó al fregazo en los brazos, y como me regresó el golpe a la cara, pues ¡mocos! que le doy de patadas hasta tirarla al suelo. ¡ah, qué rico sentía! y más cuando llegó el baboso de su hijo y me quiso pegar también el güey, como si yo me fuera a dejar, si no soy la misma tonta de antes. yo no sé de dónde me salió la fuerza pero al pendejo lo arañé bien bonito de la cara y hasta le arranqué la camiseta, nomás gritaba el güey y se me dejaba venir, pero de una patada en los huevos lo tiré también, pinche güilo que no aguanta nada, drogadicto que apenas puede con su alma. con los dos en el piso me les dejé ir encima y les di de patadas. lástima que le siguieron, yo me estaba calmando ya, pero entonces se le ocurrió decir de cosas de mi chamaco y allí sí que me encabroné en serio, porque con mi chamaco no se meten aunque sean sus parientes. mi hijo nada tiene qué ver con las drogas de su padre, nada se mete ni anda de vago. ¡mi hijo es bueno y nada sacó de su padre! entonces sí, cuando me gritó la vieja que mi chamaco era un marihuano por mi culpa, entonces sí le partí su madre y de verdad que no sé de dónde me salió la fuerza pero hasta al cabrón le di tantos trancazos que lo dejé inconsciente. sentí como que se me metía el demonio o algo así, no podía detenerme. me detuve cuando sentí un chorro caliente por el cuello y pues era sangre que me salía de la nariz. ni sé si fue del golpe de la vieja o los fregazos que me alcanzó a dar su hijo o del puro coraje, pero entonces me sentí bien mareada y comencé a vomitar. ahí fue cuando llegó mi chamaco llorando, gritando, estaba bien asustado el pobre, no lo podía calmar, hasta me sentí bien mal por dejarlo verme así pero ya no tenía tiempo de esconderme o de decirle que se fuera con los amigos a jugar. la comadre venía atrás y me ayudó a calmarme y a caminar. me tuvieron que sacar de la casa a mojarme con la manguera, se me hace que yo no reaccionaba o algo así, nomás me acuerdo de la sangre en mi camiseta y de mi chamaco llorando. pobrecito, se me asustó mucho. se me hace que lo dejé traumado, empezó a llorar mucho desde ese día y no quiso ver a su papá ni a su abuela. qué bueno, por un lado, así ya no me lo maleducan. pero qué feo que tuviera que ver ese argüende, no tenía que andar viendo esas cosas, tiene doce años pero está chiquito. voy a tener que ser más calmada y menos bronca. pero ya qué, ya está malito. el otro día se me despertó en la madrugada llorando, hecho pipí y gritando que tenía un moco rojo que no lo dejaba respirar. hace dos días el moco rojo lo atacó otra vez y casi se me ahogaba del susto. ahora me dice el doctor que le están haciendo estudios, allí están metidos en esa sala, lo tienen con unos cables y le están marcando no sé qué cosas, como que le está viendo las neuronas o algo así. ya tengo aquí todo el día, estoy asustada. la última vez que me habló apenas le entendía, parecía un bebé de tres años y sólo decía: “¡oco, ma, oco jo, maaaa, oco, lole maaa!”. estoy asustada, estoy muy asustada. esto sí es para preocuparme, lo demás viene valiendo madres.

martes, 10 de junio de 2008

sangrando miel

vaciando la miel del obelisco estaba una abeja intacta, pura y nueva. yo trataba de mantenerme entre los aranceles de la lista y no encontraba cómo llegar a mis precios totales y definitivos. me desprendía los sesos tratando de trabajar como autómata, pero la abeja llamaba mi atención y la posaba en ella. yo buscándola me dejaba llevar. allí estaba mi concentración, en los largos pistilos del obelisco y la abeja purísima y amarilla que se llenaba de mieles sin saberlo siquiera. inocencia pura.

el obelisco fue un regalo de flores rojas, pero resultaron amarillas, más agradable aún en este sitio desértico. el patio contaba con varios especimenes de plantas, pero ninguna como ella. las abejas no se habían posado antes en mi jardín, hasta que el obelisco hizo su aparición.

los aranceles de pronto me asaltaban y carcomían y yo luchaba por prestarles atención. pero era estúpido intentarlo siquiera, pues sólo gastaba inútilmente el tiempo ya que no me concentraba en ellos a la vez que me perdía de preciosos instantes entre la abeja y el obelisco.

perdí un momento la atención porque recibí una llamada en donde me apresuraban con la lista de costos necesarios para el cobro de los servicios especializados, y me enfrasqué por unos minutos en las hojas hostigosas de números y más números.

después de unos minutos escuché un zumbido, un sonido de esos que hacen las cosas al cruzar el aire rápidamente, como cuando rompes algo con un palo y lo giras desde atrás de tu cuerpo hacia delante, ese rasgado del aire que se escucha letal. y voltee. abeja y flor tirados en el suelo, despedazados. trozos de pétalos por aquí y allá, alas de abeja separadas del cuerpo, ponzoña abandonada junto a los pistilos. y a unos pasos, caminando muy campechanamente, mi vecina. esa muchacha amargada que me detesta por razones que sólo ella conoce. yo no atiné a decir palabra, me quedé muda, y ella siguió contoneándose como arpía satisfecha, relamiendo sus instintos asesinos con la lengua de víbora alrededor de sus fauces. yo sorprendida, aterrorizada, tristemente miraba lo que antes llamaba mi atención y me alegraba la mañana.

fresca y florecida mañana deshecha, sangrando miel estaba ahora.