Una décima escribiré
y me veré muy dichosa,
despreciaremos la prosa,
con rimas me vestiré.
Ya finalmente lo haré:
crearé versos exquisitos
¡y quedarán tan bonitos!
Me acabaré el silabario,
¡que sirva el abecedario
para decirlos a gritos!
Y sin pensar terminé
una décima con nada en la mano.
Y ahora la lira ¿qué?
Tengo un poema insano:
Tanta palabra y todo ha sido en vano.